Vino blanco VS vino tinto

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El vino es una de las bebidas alcohólicas más populares del mundo y existen infinitos tipos y variantes que podemos consumir. Sin embargo, los dos vinos entre los que solemos dudar cuando tenemos que seleccionar uno son el vino tinto y el vino blanco.

En ocasiones, no sabemos por cual decantarnos y cuál de los dos es más adecuado para cada momento. Por eso, en este artículo te explicamos las principales características y diferencias de cada uno de ellos para que puedas darle respuesta a la cuestión: vino blanco VS vino tinto.

Cómo se elaboran

Como ya hemos dicho, el vino es un producto muy destacable en nuestra gastronomía y resulta importante saber distinguir unos de otros si te gusta consumirlo. 

Son muchos los aspectos que diferencian al vino blanco  del tinto y el proceso de elaboración es uno de los más importantes.

Existen muchos estilos de vino según el tipo de uva que se utilice y el tratamiento que reciba pero todos ellos siguen un patrón similar durante su elaboración.

El vino es una bebida que se genera a partir de la fermentación alcohólica de diferentes tipos de uvas. Para que una botella de vino llegue a manos del consumidor, es necesario un buen trabajo realizado por profesionales durante un largo periodo de tiempo. 

A continuación, te dejamos los 10 pasos que los expertos siguen, por norma general, para elaborar un vino de calidad:

  1. Despalillado

Este primer paso será determinante para que la calidad del producto final sea impecable. Despalillar consiste en eliminar, con ayuda de una máquina, las uvas de los rabillos, raspones u otras partes del racimo con el objetivo de deshacernos de los restos de tierra y hojas que puedan contener la materia prima cuando llegan las cajas de vendimia. Gracias al despalillado se elimina el exceso de acidez y se logra un sabor más intenso.

  1. Estrujado

Este es el momento de estrujar y apretar las uvas para extraer el máximo jugo posible con cuidado de mantener las pepitas y pieles intactas para que no se mezclen con la carne de la uva y perjudique al sabor del vino.

Antiguamente esto se hacía mediante el pisado de la uva. No obstante, en la actualidad se utilizan máquinas que agilizan mucho el proceso.

Al resultado de este proceso de estrujado se le conoce como mosto, que es la base sobre la cuál los profesionales seguirán trabajando.

  1. Maceración

Este paso no se lleva a cabo siempre ya que, si el objetivo es hacer un vino más fresco y ligero, la maceración podría afectar negativamente a su sabor. Por lo tanto, es más recomendable para vinos tintos o blancos más intensos. 

En esta etapa, todo el jugo que se ha extraído durante el estrujado, permanece con las pieles y las pulpas para conseguir más aromas y cuerpo.

  1. Prensado

A continuación, se aplasta todo el mosto que ya teníamos para eliminar los residuos que no formarán parte del vino. Esto lo llevan a cabo unas máquinas prensadoras que extraen el máximo jugo aportándonos, como resultado, un mosto limpio y de calidad. 

En el caso del vino blanco, el prensado es más ligero y suave que en el vino tinto.

  1. Fermentación alcohólica

Durante esta etapa el azúcar que contiene el jugo de la uva que ya hemos extraído se convierte en alcohol etílico. Para ello, se introduce este mosto en las llamadas cubas (recipientes de acero inoxidable o madera de gran tamaño) y se deja reposar el jugo tres semanas, aproximadamente, a una temperatura que oscile entre los 18 y 20 grados.

Para elaborar vino blanco es preferible que las cubas de madera sean de barrica de roble. 

  1. Fermentación maloláctica

Esta etapa es mucho más frecuente en la elaboración de vinos tintos. La razón de esto es que aquí se trabaja a partir del ácido málico, que le aportará al producto un sabor más ácido e intenso.

Esta fermentación debe durar tanto como se quiera reducir el nivel de acidez y es imprescindible que el vino se encuentre a 20º o más para obtener un buen resultado.

  1. Maduración

Esto implica el reposo del mosto que ya hemos convertido en vino y es el tiempo que permanecerá el vino en la bodega antes de embotellarlo y distribuirlo. Este proceso puede durar varias semanas o, incluso, meses y el vino puede mantenerse en las cubas o transferir a una botella de vidrio.

La maduración es muy importante porque determinará la clase de vino que le vamos a proporcionar al cliente:

  • Jóven: hasta cuatro meses de maduración.
  • Crianza: hasta tres años.
  • Reserva: entre 24 y 36 meses.
  • Gran reserva: a partir de los 48 meses.
  1. Crianza en barrica

Esta etapa solo será necesaria para aquellos vinos que requieran de un tiempo largo de maduración y es más frecuente en vinos tintos. Es imprescindible que el vino se encuentre en un entorno húmedo (al menos del 75%). El objetivo es almacenarlo en  una barrica de madera para que se vaya alterando su aroma debido al contacto con el material de la cuba. 

Además, cada medio año, aproximadamente, los profesionales han de realizar un tratamiento para eliminar residuos sólidos que hayan podido acumularse en el fondo de la cuba.

  1. Estabilización, filtrado y envasado

El resultado de esta fase será un vino ya envasado en botella.

Primero se lleva a cabo la estabilización, que consiste en disolver un clarificante en el vino para eliminar sustancias indeseadas. A continuación, se filtra el vino y, finalmente, se embotella.

  1. Crianza en botella

Una vez el vino está listo, lo dejamos madurar algunos días, semanas o meses, en función al objetivo, en la bodega hasta que esté listo para ser distribuido en el mercado.

Cómo deben consumirse

Para poder disfrutar de todas las cualidades y propiedades de un buen vino, es necesario conocer la manera en la que debemos consumir cada clase. El vino tinto y el vino blanco no se consumen de la misma forma y, en este artículo, te aconsejamos cómo hacerlo.

Vino tinto

Generalmente, el vino tinto suele beberse algo más frío que a temperatura ambiente pero nunca tan frío como se sirve un vino blanco, rosado o espumoso. Cuanto mayor sea la temperatura del vino mayor será la sensación de aroma y empalagosidad. Por lo tanto, se recomienda consumir entre los 14ºC y 16ºC según la maduración del vino. 

Además, es importante que no consumamos el vino según se sirve en la copa. El vino tinto necesita algo de tiempo para oxigenarse una vez está en la copa para que sus aromas se liberen. Por esta cuestión es también recomendable llenar la copa por debajo de la mitad y cogerla por el tallo y no por el balón para no calentarlo demasiado.

Vino blanco

El vino blanco debe servirse y consumirse a menor temperatura. Por eso, es recomendable meter la botella en un refrigerador entre dos y cuatro horas antes de su consumo y sacarla unos 20 minutos antes de beberla.

Según el tipo de vino blanco del que dispongamos, la temperatura más adecuada será una u otra. Por ejemplo, los vinos blancos más espumosos deben servirse a una temperatura de entre 5 y 7 grados, mientras que el chardonnay debe tomarse a 10 o 12ºC para no perder los aromas del roble. 

Además, la copa debe llenarse a menos de la mitad y cogerse del tallo para que no se caliente y la botella abierta ha de conservarse fría.

Maridaje más adecuado

Es cierto que existen muchos mitos falsos acerca del maridaje más adecuado para cada tipo de vino ya que, lo realmente importante no es el alimento en sí, sino, el contenido en grasa y la intensidad de sabor del plato. Esta tiene que ir en concordancia con la acidez del vino para que la experiencia sea impecable.

Sin embargo, sí que es cierto que, el vino tinto es más adecuado para alimentos como, por ejemplo, carnes rojas, arroces con salsas más fuertes, quesos azules, embutidos más grasos, entre otros.

Por otro lado, el vino banco es más aconsejable para platos más ligeros como pescado, quesos más suaves y frescos, etc.

Propiedades (beneficios para la salud)

El vino tinto y el vino blanco cuentan con valores nutricionales diferentes. Sin embargo, ambos tipos contienen una gran cantidad de propiedades beneficiosas para nuestra salud y es imprescindible conocerlas.

Vino blanco

  • Antioxidante: el vino blanco contiene antioxidantes y estos nos ayudan a aumentar el colesterol “bueno”, reforzar nuestro sistema inmunológico, mantener nuestra piel sana y las células jóvenes.
  • Previene enfermedades cardiovasculares.
  • Rico en minerales y bajo en calorías: nos aporta potasio, fósforo y otro tipo de minerales. Además, su contenido calórico es más bajo que el de otro tipo de vinos.
  • Ayuda a reducir el estrés: esto lo consigue gracias a que su contenido nutricional relaja los músculos y mejora el sistema respiratorio.

Vino tinto

  • Disminuye la producción de grasa: su consumo activa un gen que evita la formación de células de grasa.
  • Ayuda a prevenir enfermedades degenerativas del cerebro y cardiovasculares gracias a los antioxidantes que contiene.
  • Mejora el control de la diabetes: reduce el aumento de glucosa gracias a una enzima que solo está presente del todo en los vinos tintos. 
  • Evita las infecciones urinarias y ayuda a combatirlas: mejora el filtrado y depuración de la vejiga y los riñones. 

Cómo elegir el mejor vino

Elegir la botella de vino perfecta es una decisión muy personal. Si eres profesional y entiendes sobre el tema lo tendrás algo más fácil. Sin embargo, si no tienes demasiada experiencia puede resultar algo más complicado. 

En primer lugar, debes preguntarte para qué es el vino, es decir, a qué circunstancia va a acompañar (un vermut, una comida, una cena o, incluso, la celebración de un acontecimiento). También será importante valorar la época del año en la que nos encontramos ya que, por ejemplo, los vinos blancos suelen ser más apropiados y apetecibles en primavera y verano que los tintos.

Estos factores son importantes pero, sobre todo, tenemos que hacernos con un buen vino de calidad. Esto no es fácil porque actualmente disponemos de una gran variedad en el mercado. 

Desde Carrascas te ofrecemos un vino elaborado con pasión, dedicación y cariño que estamos seguros que disfrutarás como nunca.

Además con nuestros estuches de dos botellas no tendrás que elegir y podrás gozar de la experiencia de un buen vino tinto y uno blanco para momentos diferentes. 

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